Germanos de nacimiento, patagonicos por adopción. Hoy te revelo los misterios para el kuchen perfecto.

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Kuchen en alemán o pastel en castellano. Es uno de los tipos de tartas típicas centro europeas, de origen germano. Generalmente de frutas. Se diferencia de las tortas por no tener tapa sobre el relleno ni una cobertura que la bañe.

La migración alemana, especialmente la que ocurrió entre 1900 y 1950, lo llevaron a tierras australes. Especialmente en la zona de Bariloche y El Bolson en Argentina, y en la region VII de Chile. Sus espectaculares paisajes que recuerdan un poco a la imponencia alpina recordaba el terruño a los alemanes que se afincaron en la zona. La gran variedad de frutas y bayas que allí nacen surten de un sin numero de dulces artesanales. Estos dulces forman parte de la cultura popular patagonica. No hay dos kuchen iguales cada familia tiene su propia receta. Visitar los lagos patagonicos y no tomar un trozo de kuchen y un buen café en alguna cafetería estilo alpino es un pecado.

Esta receta me la dio una amiga de mi abuela, la sra Sigrid. Una viuda alta y con voz dulce pero con una mirada intimidante, que de niño me daba bastante miedo. Según me contó mi abuela llego a la Argentina a finales de la guerra. Algo que me llamo siempre la atención era el miedo que le causaban los aviones cuando pasaban volando bajo. Hoy de mayor comprendo mejor ese terror en la sra Sigrid. Era una excelente repostera. Siempre me convidaba con algún dulce de los que ella preparaba, eran para chuparse los dedos. El kuchen era su especialidad según decía mi abuela.

Esta es mi versión de su receta.

Receta:

Kuchen de frutos rojos

Ingredientes:

Para la masa:

75 g de azúcar

150 g de mantequilla

240 g de harina común

1 huevo grande

1 yema de un huevo grande

1 pizca de sal

Para el relleno:

700 g de frambuesas

150 g de grosellas negras

150 g de arandanos

100 g de moras

150 g de azúcar

70 ml de kirsch (licor de cerezas típico de la selva negra)

1 cda de maicena bien colmada

Para la crema pastelera:

1 litro de leche

4 yemas de huevos grandes

2 cdas bien colmadas de maicena

2 cdas bien colmadas de harina

200 g de azúcar

1 cdita de café de esencia de vainilla

En un bol colocamos el azúcar junto con la mantequilla. Con la ayuda de una varilla batimos muy bien hasta blanquear. Tendrá una consistencia algo cremosa. Añadimos el huevo y la yema sin dejar de batir. Incorporamos poco a poco la harina tamizada con la sal. Para esto vamos a usar una espátula o lengua de cocina (las de silicona) ya que queremos integrar todo muy bien pero intentando amasar lo menos posible. Una vez lista la masa la dejamos reposar en frió al menos 30 minutos.

Después del reposo estiramos sobre una bolsa plástica con el palo de amasar. De ser necesario espolvoreamos con un poco de harina para evitar que se pegue.

Enmantecamos y enharinamos un molde para tartas. Preferiblemente desmontable. Con la ayuda del plástico conde estiramos la masa forramos el molde y enharinado.

Llevamos nuevamente al frigorífico hasta el momento de utilizar.

Vamos preparando el relleno.

Primero ponemos todas las frutas dentro de una olla. Cubrimos con el azúcar y rociamos con el kirsch. Cocemos a fuego muy suave hasta caramelizar las frutas. Removemos de vez en cuando para evitar que se pegue. Una vez caramelizadas retiramos del fuego y dejamos enfriar.

Ahora preparamos la crema pastelera:

En una olla ponemos a hervir la leche a fuego suave. Mientras en un bol batimos con unas varillas las yemas con el azúcar y la esencia de vainilla. Una vez que tengamos una crema añadimos poco a poco la harina y la maicena ya tamizadas para evitar que se formen grumos. Cuando la leche rompa el hervor incorporamos de golpe el contenido del bol removiendo en forma enérgica para que no se pegue. Espesa muy rápido, pero hay que mantener la cocción hasta que vuelva a romper el hervor. Retiramos del fuego y dejamos enfriar antes de utilizar.

Streusel (migas dulces que lleva por encima):

150 g de harina comun

90 g de azucar

90 g de mantequilla derretida

Fundimos la mantequilla. Añadimos el harina y el azúcar. Con los dedos mezclamos bien para formar las migas dulces. Estas se esparcen sobre el dulce de frutos rojos antes de hornear. Esto forma parte de la receta original de la sra Sigrid. Yo no se lo pongo por que no me gusta. Pero los kuchen lo llevan.

Precalentamos el horno a 180º.

Mientras se calienta el horno armamos el kuchen. Retiramos el molde con la masa del frigorífico y sobre el esparcimos un poco de crema pastelera. La alisamos perfectamente con la ayuda de una espátula de cocina. Sobre la crema pastelera ponemos una capa bien generosa de la mezcla de frutos rojos caramelizados. Completamos con el streusel (yo no lo utilizo) y llevamos al horno. Horneamos por 50 minutos aproximadamente.

Dejamos enfriar completamente antes de desmoldar y servir. Podemos servirlo solo, con un poco de crema chantilly o acompañado de una bola de helado de crema salseado con un poco mas de la confitura de frutos rojos.

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